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FILOSOFANDO

LA EDUCACIÓN Y LA PAZ MUNDIAL Por Jiddu Krishnamurti

Para descubrir qué papel puede desempeñar la educación en la presente crisis mundial, debemos entender cómo se ha generado esta crisis: obviamente, su origen está en los falsos valores que rigen nuestras relaciones con las personas, con la propiedad y con las ideas. Si nuestras relaciones con otros se basan en el engrandecimiento personal, y nuestra relación con la propiedad está marcada por la ambición, la estructura de la sociedad forzosamente ha de ser competitiva y aisladora; si en nuestra relación con las ideas justificamos una ideología en oposición a otra, los resultados inevitables son la desconfianza mutua y el rencor.

Otra causa del presente caos es nuestra dependencia de la autoridad, de los líderes, tanto en los asuntos cotidianos como en una pequeña escuela o en la universidad. Los líderes y su autoridad son factores de deterioro en cualquier cultura.

Cuando seguimos a otro, no hay comprensión, sino sólo temor y sometimiento, que en última instancia dan pie a la crueldad del Estado totalitario y al dogmatismo de la religión organizada.

LA PAZ

Depositar toda nuestra confianza en los gobiernos y confiar en que las organizaciones y autoridades nos traerán la paz, cuando está claro que la paz sólo puede empezar por la comprensión de quienes somos, es crear mayores y más complicados, conflictos. Y no puede haber felicidad duradera mientras aceptemos un orden social en el que hay lucha sin fin y antagonismo entre los seres humanos. Si queremos cambiar las condiciones existentes, tenemos que empezar por transformarnos nosotros mismos, lo cual significa que debemos comprender nuestras acciones, pensamientos y sentimientos en la vida diaria. Pero en realidad no queremos la paz, no queremos poner fin a la explotación, no estamos dispuestos a permitir que nadie interfiera en nuestra avaricia, ni que se alteren los cimientos de la estructura social del presente. Queremos que las cosas continúen como están, que las modificaciones sean sólo superficiales; y, como consecuencia inevitable, los poderosos, los astutos, gobiernan nuestras vidas. La paz no se alcanza por medio de ninguna ideología ni depende de ninguna legislación; habrá paz sólo cuando nosotros, como individuos, empecemos a comprender nuestros propios procesos psicológicos. Si eludimos la responsabilidad de actuar como individuos y esperamos que algún nuevo sistema establezca la paz, nos convertiremos simplemente en esclavos de ese sistema.

EDUCACIÓN Y COMPETENCIA

Cuando los gobiernos, los dictadores, las grandes empresas y el poder clerical comiencen a ver que este creciente antagonismo entre los seres humanos sólo conduce a la destrucción general, y no resulta ya por tanto provechoso, quizá nos obliguen entonces, mediante leyes u otros métodos de coerción, a reprimir nuestros anhelos y ambiciones personales y a cooperar para el bienestar de la humanidad. Así como ahora nos educan y estimulan para competir unos con otros sin misericordia, nos obligarán luego al respeto mutuo y a trabajar juntos por un mundo global. Y entonces, aunque lleguemos a estar todos bien nutridos, vestidos y alojados, no estaremos libres de nuestros conflictos y antagonismos, que únicamente habrán cambiado de plano, y que serán todavía más diabólicos y devastadores. La única acción moral o justa es la acción voluntaria, y sólo la comprensión puede traer paz y felicidad al ser humano.

LOS CONFLICTOS

Las creencias, las ideologías y las religiones organizadas nos enfrentan a nuestros semejantes. Hay conflicto no sólo entre las distintas sociedades, sino también entre distintos grupos dentro de una misma sociedad. Debemos darnos cuenta de que mientras nos identifiquemos con un país, mientras nos aferremos a la seguridad, mientras estemos condicionados por los dogmas, habrá lucha y miseria dentro de nosotros y en el mundo. La verdadera educación es indiscutiblemente un peligro para los gobiernos soberanos, y por eso se emplean sutiles o severos medios para impedirla. La educación y la alimentación, en manos de una minoría, se han convertido en medios para dominar al individuo; y a los gobiernos, ya sean de izquierdas o de derechas, la educación les trae sin cuidado mientras sigamos siendo máquinas eficaces para producir mercancías y balas.”

¿QUIERES PROFUNDIZAR?

Te recomendamos estudiar el libro “Educando al educador” ¿de qué autor? de Jiddu Krishnamurti, por supuesto.

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Elaborado por: Huitzilli